sábado, 30 de enero de 2016

Sal en los ojos

Mi pequeña está entrando en esa edad en la que ella no es tan pequeña y yo ya no sé responder... Así que cuando aparece inundando el salón con sus ojos oceánicos veo pasar la vida ante mí en maremoto. Ella, como si nada, se acurruca a mi lado y dispara:
_ Mamá, ¿es obligatorio morir?
_No, claro que no, cariño._contesto. ¿Qué otra opción me queda? Bastante problema tuve con su profesora tras el último examen de ciencias naturales cuando la niña contestó: Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen, y no mueren nunca porque somos energía pura. Pero ella no se conforma. A esta edad, ya no.
_ ¿Y uno decide cuándo quiere morir? De nuevo mi vida pasa frente a mis ojos, que no son inmensos como los suyos, mientras pienso que hubiese sido más fácil criarla como a una niña más, sin océano ni esperanza.

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