miércoles, 26 de febrero de 2014

Recién nacida y lista

Nacemos todos los días. Tal vez por eso me gusta tanto madrugar. Estoy impaciente por renacer, por crearme. Después de mucha formación, doble vida, trabajo y oficio, he concluido mi primera novela confesable. La he reescrito tanto que no tiene apenas nada de lo que fue, un ejercicio de pura transformación, por eso me encanta. No, no está mal que lo diga, debo reconocer que estoy satisfecha, aunque parecía que nunca iba a estarlo porque siempre encuentras algo que mejorar y si no lo encuentras lo buscas más, la das a leer, acudes a expertos... Puede decirse que ella ha nacido todos los días que me dispuse a escribir y a reescribir. Con esta obra ha surgido la novelista que llevaba gestando desde hace años en mí. Y ahora salgo de mi cueva de escritora (o cuartucho de madrugadas) a ver qué tal día hace. En efecto, un día precioso para nacer otra vez.

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