sábado, 30 de enero de 2016

En la medida de lo imposible

Nos gusta creer en héroes. El médico capaz de sanarlo todo. El maestro con sabiduría y paciencia infinita. Los padres que nunca fallan.. Los amigos que no se equivocan. La pareja que nos da todo aquello que debe adivinar y comprender. Nos gusta creer en héroes y heroínas. De esos que trascienden siempre los límites de lo esperado. Pero, es costoso atravesar esas lindes si esperamos siempre más allá y sin medida. Queremos más. Acaso les creímos pequeños dioses, envueltos de un aire cotidiano, que les volvía cercanos y disponibles. Luego el tiempo los volvió reales, con sus propias necesidades descubiertas, desprovistos del poder ilimitado que les habíamos atribuido. Y debemos perdonarnos el haberles vuelto héroes. Tal vez ponernos, alguna vez, su rol o disfraz en la vida. Ojalá hubiesen sabido ser héroes. Un día, sin más, alguien nos mira del mismo modo que nosotros les habíamos mirado, queriendo más, siempre más. Y entendemos que nuestros héroes hicieron más de lo que podía pedírseles en la medida de lo imposible.

árboles con sabores refrescantes

_Ese árbol del tronco blanco es un eucalipto. _Ah. _Mira, otro igual. ¿Cómo se llama? _Eu-Calipo.

Ser o no ser

_¿Qué te gustaría ser de mayor? _No sé mamá, ¿puedo ser nada? Así tendré tiempo para hacer lo que quiera.

Sal en los ojos

Mi pequeña está entrando en esa edad en la que ella no es tan pequeña y yo ya no sé responder... Así que cuando aparece inundando el salón con sus ojos oceánicos veo pasar la vida ante mí en maremoto. Ella, como si nada, se acurruca a mi lado y dispara:
_ Mamá, ¿es obligatorio morir?
_No, claro que no, cariño._contesto. ¿Qué otra opción me queda? Bastante problema tuve con su profesora tras el último examen de ciencias naturales cuando la niña contestó: Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen, y no mueren nunca porque somos energía pura. Pero ella no se conforma. A esta edad, ya no.
_ ¿Y uno decide cuándo quiere morir? De nuevo mi vida pasa frente a mis ojos, que no son inmensos como los suyos, mientras pienso que hubiese sido más fácil criarla como a una niña más, sin océano ni esperanza.

jueves, 28 de enero de 2016

Mi dire tiene una amante


Mi dire tiene una amante. No encuentro otra explicación y echo en falta una dosis de esos primeros auxilios filosóficos. Siempre me cautivó el mensaje profético de los azucarillos, será por eso que trabajo en un circo, cerca de adivinos y quiromantes, trapecios y malabares. Pero el romance de mi director no es cosa del  destino, se lo ha buscado él, tiene una amante, y no es un secreto que la ama desde siempre.

Lo leí en alguna parte, no en un sobre de azúcar, quizás más bien un recetario, o en una sala de espera, antes de enloquecer y venir a domar fieras a este circo. Que era necesaria una pasión, a partir de cierta edad, para mantener alejada la enfermedad o la inercia.

La vida en esta etapa no es un juego. Mi dire lo sabe, por eso buscó a su amante. No se trata de comerse el mundo, ni apenas de hincarle el diente, más bien si acaso,  darle algún lengüetazo furtivo, de  helado en cucurucho, como quien saborea el de otro niño que le ofreciera solo a probar.

¿Qué digo helado? La vida en este circo es más bien de zarpa y garra. Hay que evitar sus dentelladas, como los besos de un amor desmedido que muerde el labio y lo hace sangrar a cada descuido, en la tortura absurda de buscar el límite que tienen los genios, y los rebeldes.   Ahí es donde vuelvo a las fieras que deben domarse, y a mi dire, y a su amante...  Su amante le salva, aquí es fácil perder el equilibrio  y ser devorado; trabajo en un circo. ¿Quién no?

Y hay pocos números nuevos, y los mensajes de los azucarillos parecen a veces los mismos, filosofías de payasos tristes y público exigente. Nada por demostrar. Todos aquí ensayamos tanto que las manos están curtidas y se guardaron los látigos. Un circo es cuerda y sacrificio, pero las jaulas quedan tras las lonas y los trucos se ocultan para que haya espectáculo. Magia.

Sin embargo yo, quería hablar de cosas reales, quería hablar de mi dire. Que en vez de envejecer, renace. Son, sin duda, esas crines de yegua con que afina su guitarra y anuda las notas que ama más que a sí mismo. Te lo cruzas y escuchas como susurra redobles de tambor y  platillos. ¿Cómo convierte estas viejas lonas en su gran caja de música? Tiene una amante y ni siquiera lo oculta.  Ya atravesó esa línea del iris que se vuelve muesca en los ojos de los sabios. Sin embargo, es cada vez más joven. Sonríe mientras da los buenos días, como si no hubiese trasnochado, noches y noches robándole crines al alba, con la voz herida y las manos rotas de tanto amar su guitarra de yegua y pespuntes. Es así como obtiene energía.

La ama con vehemencia y no se ocupa de amargarnos como debiese hacer cualquier dire responsablemente eficaz en su cruzada contra todo. Mi dire tiene una amante y es cada vez más creativo, acecha el circo con su red de mariposas, y nos invita a cazar toda la vida que podamos atrapar mientras nos danzan las musas de la piel en el cuerpo.
 
Tiene una amante y es un gran director de circo. Cada día da cuerda a los ánimos y todo comienza distinto. Unos acordes bastan y entrega su mejor parte. Sabe ya que el mundo va a rodar de cualquier modo. Y no quiere estar tan ocupado estando ocupado que no se dé cuenta de lo ocupado que estuvo.  

Anda ocupado siendo feliz. Y lo peor es que se empeña en contagiar a todo el circo, recibe el día con música y altavoces, a falta sólo de gritar que vengan todos, a existir aquí y ahora con los sentidos dispuestos. Debo asumirlo, mi dire tiene una amante. Ya nadie hará de supervisor a conciencia de errores en los ensayos. Prefiere cantar a su amante. La halló tal vez un día, en un mensaje en un sobre de azucarillo, o en una nana que le arrullase al nacer.

De ahí le viene esa fiebre de gratitud con que nos hace mirarnos unos a otros y apreciarnos tontamente, y no hay que oírle cantar para saber que escucha música en su cabeza y que chapotea charcos invisibles aunque disimula, fingiendo caminar, mientras nos va deseando grandes sueños, y abundantes  dosis de dulzura diaria.

No va ser algo pasajero.

Es increíble cuánto la ama. Cada día cepilla con seda sus largas crines de yegua y le delatan luego los dedos, que espolvorean  brillos  aunque aquí nadie se alarme, pues se  trabaja en un circo.

Los hombres como él no creen en el silencio , como no asume la muerte quien una vez oyese  la vida, o música en sobres de azucarillo.  Serán las crines de su guitarra de yegua. Será que mi dire tiene una amante. 

 

domingo, 17 de agosto de 2014

YO SOY (libre)

Ya es tiempo de ser tu propia génesis. Tu responsabilidad es crearte, esta vez con total consciencia de lo que viniste a hacer aquí, de aquello que dolió aprender y que, por tanto, no debe olvidarse. Es hora de alzar la voz y gritar YO SOY. Serás a partir de hoy, tu madre y tu padre. Serás tú misma, toda tu herencia, el legado sabio de los años recorridos o venideros. Serás todo lo que necesites y todo cuanto lleves. Serás el mundo entero y el mismo cielo. Todas las normas, toda moral y todo Dios. A partir de hoy, por fin, tu vida, sin más, te pertenece.

miércoles, 2 de abril de 2014

Hoy es el cumpleaños de una amiga

Hoy es el cumpleaños de una amiga. Hasta ahí todo suena normal, digamos, una frase corriente. De esas que escuchas en cualquier corrillo de cafetería entre el café y la tostada soñolienta que jamás te permites porque, de hecho, no estás en una cafetería, ni tienes tiempo para frases de corrillo. Digamos que sigue siendo entonces el cumpleaños de una amiga. Pero tú estás sola en tu café que arde de madrugada, buscando en la cocina el motivo por el cual tomas ese café cada una de esas veces en las que te yergues por encima de los horarios y tus máscaras del día. Tienes metas, estás viva, por eso madrugas o trasnochas según se tercie. Tu niña duerme, y aún no eres madre, no lo serás hasta que despierte. Tampoco eres eso que serás luego, a las ocho, camino del trabajo entre atascos que a veces fluyen, y otras te desesperan. Aún no hay nada, es temprano, quizás cuando amanezca seas la hija de alguien, la pareja de alguien, la hermana... Ahora solo eres este café de pie en la cocina, y esa frase que suena tanto a verdad porque lo es. Hoy es el cumple de una amiga. Y no es una amiga cualquiera. Es una de ellas. Una elegida. Pertenece al grupo de ejemplares extraños que el Universo te planta delante para que te des de bruces con el abismo y despiertes. Hoy es su cumpleaños. Ella cree que comparte una sencilla tarta. Pero la muerte autómata de tantos años se desempolva, con un soplido, el de sus velas encendidas. No es consciente de cuánto nos libera su propia libertad. Ella lanzará un deseo sin saber que su soplo ha sido bendecido y su poder respecto a los otros es brutal. Ella, que es menudita y pudo parecer poca cosa…no sabe quién es aunque lo intuye. Una amiga madrugada. De las que trae consigo al Sol mismo. Así de simple. Llega Llanos y amanece. No es el tipo de persona que podré encontrar en el asfalto, ni en los corrillos tostados de una cafetería que no visita, porque ella tampoco tiene tiempo de chismorrear sobre el estado eterno de las cosas y sus bucles. Anda ocupada cambiando el mundo, así, como llega. Se lo ha tomado como algo personal y le está dando la vuelta por una orilla, zurcido a zurcido como un calcetín. De hecho, ya ha conseguido cambiar la vida de todos los que la conocemos; porque, vamos a ver, una no se encuentra de pronto un meteorito en la cocina cuando toma el primer café y recuerda que hoy es el cumpleaños de una amiga. Todo cambia si esa amiga es un ser brillante. Tanto que cubre su cuerpo con telas burdas de colores, para disimular que el color le brota a ella por todos los poros. Tan luminosa que su risa te dura en los oídos a través de los meses o años en que no la has visto, siquiera para un café. No es necesario. Podrías verla un solo día, conocerla casualmente al cruzar la avenida de los cuatro carriles, y al tercero la amarías por siempre. Y dirías orgullosa que es amiga tuya, porque sabes que todos los días no se produce una lluvia de estrellas en tu cocina con solo recordar que hoy es el cumpleaños de una amiga. Una amiga faro en el oscuro océano de rutinas sin rayo. Y de pronto entiendo por qué estoy de pie en la cocina sorbiendo un café que ya no quema, pero que sigue reflejando destellos bellísimos por el día que es. Con la luz que me alcanza, me levanto a escribir y decido que mi vida es más preciosa con cada café y más mía, gracias a la estela que dejan tras de sí las grandes amigas como Llanos. Feliz cumpleaños.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Recién nacida y lista

Nacemos todos los días. Tal vez por eso me gusta tanto madrugar. Estoy impaciente por renacer, por crearme. Después de mucha formación, doble vida, trabajo y oficio, he concluido mi primera novela confesable. La he reescrito tanto que no tiene apenas nada de lo que fue, un ejercicio de pura transformación, por eso me encanta. No, no está mal que lo diga, debo reconocer que estoy satisfecha, aunque parecía que nunca iba a estarlo porque siempre encuentras algo que mejorar y si no lo encuentras lo buscas más, la das a leer, acudes a expertos... Puede decirse que ella ha nacido todos los días que me dispuse a escribir y a reescribir. Con esta obra ha surgido la novelista que llevaba gestando desde hace años en mí. Y ahora salgo de mi cueva de escritora (o cuartucho de madrugadas) a ver qué tal día hace. En efecto, un día precioso para nacer otra vez.